La historia de Dani.
Nuestra experiencia en The Lovaas Center

Patricia, la madre de Dani y Alba comparte con nosotros su historia. La historia de superación de su hijo y su experiencia con la terapia Lovaas en The Lovaas Center. Una carta que nos emociona y nos anima a seguir trabajando. Gracias por vuestra historia y por dejarnos compartirla con todos.

Hola! Mi nombre es Patricia y soy la mamá de Dani y Alba. Me gustaría contaros la historia de Dani y nuestra experiencia con la terapia Lövaas en The Lövaas Center.

Dani tiene 9 años y diagnóstico de TEA. Cuando Dani cumplió 2 años empezamos a notar que algo no iba bien, Dani dejó de mirar a los ojos, dejó de atender a su nombre, no señalaba, las palabras que antes decía de repente ya no las decía Y aquí empezó nuestra andadura de profesional en profesional, neurólogos, psicólogos, logopedas, pero nadie nos daba un nombre a lo que le pasaba a Dani y las terapias que recibía tampoco parecían tener ninguna mejoría en Dani. Empezaron a barajar la palabra Autismo pero al mismo tiempo nadie lo tenía claro, según ellos, porque Dani no tenía manías, ni esterotipias apreciables a simple vista pero, sin embargo, tenía problemas de comunicación, lenguaje y otras cosas que hacían pensar en mi interior que lo que le pasaba a Dani se llamaba Autismo. hasta que con 5 años, por fin, le ponen nombre a lo que le pasa a Dani “Vuestro hijo tiene Trastorno del Espectro Autista” nos dicen, nuestro mundo se dividió en dos partes, una parte de alivio por tener por fin un diagnóstico para Dani y la parte más dura, de angustia, ya que, nos describen como va a ser el futuro de Dani y no fue nada alentador “su hijo cada vez irá a peor” “la conducta de su hijo va a empeorar” “va a ser complicado que pueda aprender”y un largo etc de frases que nos hicieron salir de esa consulta sin palabras, llorando al pensar que íbamos a hacer a partir de ahora….

Dani llevaba en psicólogos y logopedas desde los 2 años y así seguimos buscando diferentes profesionales que consiguieran que Dani se comunicara, que hablara, que mejorara su conducta, pero Dani no mejoraba se estanco en decir muchas palabras pero nada más, no conseguían que construyera oraciones y mucho menos que entendiera nada. Según pasaban los meses esas personas no se equivocaban, la conducta de Dani fue a peor, su frustración se convirtió en mala conducta; su frustración fue en aumento y eso hacia que Dani trasladara toda su frustración en pegar, escapar, llorar, gritar, rabietas, etc y tampoco aprendía nada; y yo, su madre, no sabía como ayudarle, buscaba respuestas y nadie me las daba, solo obtenía “ es normal, tiene autismo”; “podemos medicarlo”; “no va a aprender porque tiene autismo”; y un sinfín de frases hechas que yo como madre me negaba a asumir como única solución para mi hijo.

Hasta que llego un día que gracias a una mamá conozco la terapia Lövaas, esta mamá habla maravillas de la terapia Lövaas y lo mucho que avanzan los niños, explica que en Madrid hay muchos niños trabajando con esta terapia pero aquí, en Galicia, prácticamente no la conocía nadie en esos momentos. En Coruña solo había dos familias con la terapia Lövaas, me pongo en contacto con ellas y me abren las puertas de su casa para conocer a sus hijos, ver como trabajan, contarme su experiencia y los grandes avances de sus hijos y yo, no lo dudo ni un segundo, llamo a ese número de teléfono, en ese teléfono me contesta Julie que me hace un sinfín de preguntas y que me aconseja que lo piense antes de tomar una decisión pero yo lo tenía claro, tenía todas mis esperanzas puestas en esa terapia, tenía que funcionar.

El primer día que llegaron Erik y Julie a nuestra casa, no sabíamos lo que iba a pasar, pero ese día empezó nuestra nueva vida. Por primera vez, alguien daba respuestas a todas nuestras preguntas, nos ofrecían soluciones y nos daban esperanzas; tenían una respuesta a todas y cada una de las conductas de Dani. Solo necesitamos de 1 hora para darnos cuenta que estábamos en el lugar adecuado. La conducta de Dani salió y no se asustaron como de costumbre, no nos dijeron “hay que medicarlo” como de costumbre sino. “no os preocupéis, esto con terapia va a mejorar, lo vamos a conseguir y nosotros os vamos a ayudar”, no nos podíamos creer que por fin alguien nos fuera a ayudar y que viera esperanzas en nuestro hijo, en Dani.

Llevamos a día de hoy 2 años y 8 meses trabajando con la terapia Lövaas y nos ha cambiado la vida. Dani empezó la terapia con 7 años y no construía oraciones, no contestaba a ninguna pregunta, su nivel de atención era nulo, no aguantaba sentado más de 3 minutos, se frustraba continuamente y esto provocaba episodios de rabietas difíciles de gestionar, nuestra vida estaba supeditada a la conducta de Dani.

Dani en poco tiempo ya se le notaron grandes avances a nivel de comunicación y lenguaje, descubrimos que Dani podía aprender si sabíamos como enseñarle, su conducta fue mejorando …. a día de hoy Dani es otro, Dani es feliz, se comunica, construye oraciones, aprende día a día, podemos hacer una vida normal sin depender de la conducta de Dani porque, puede ir a cualquier sitio sin que aparezcan conductas disruptivas, podemos ir al cine, al fútbol, a un parque de atracciones, y a cualquier sitio con él Dani por fin disfruta de la vida y nosotros la disfrutamos a su lado. Nuestra vida cambió el día que Erik y Julie entraron por la puerta de nuestra casa.

Dani tenía mucha conducta, con lo cual no puedo decir que haya sido fácil, al contrario es duro, es duro reconducir conductas disruptivas que están tan asentadas en el día a día de tu hijo pero hay que valorar si queremos seguir así o luchar por un futuro mejor para tu hijo. El camino es duro pero vale la pena es muy importante la implicación familiar; es muy importante que la familia se involucre con la terapia, es importante que tú, como mamá o papá te pongas a estudiar todos y cada uno de los programas que le ponen a tu hijo y que todas las pautas que te dan las sigas al pie de la letra, yo te garantizo, que obtendrás grandes resultados.

La terapia Lövaas ayuda a tu hijo pero también te ayuda a ti, como papá y como mamá a entenderlo, gracias a la terapia Lövaas aprendí a entender a Dani, aprendí a enseñarle, aprendí a entender cada una de sus conductas, aprendí a redirigir esas conductas y esto es una de las bases para llegar a la mejora de tu hijo que tú como mamá y como papá puedas ayudarlo en el camino. No se hasta donde va a llegar Dani, todavía nos queda mucho camino por recorrer pero de lo que si estoy segura es que estamos en el lugar adecuado y con los profesionales adecuados que siempre están ahí apoyándonos, ayudándonos, entendiéndonos, extendiendo su mano en todo momento.

The Lövaas Center, Erik y Julie me enseñaron a no rendirme, a confiar en mi hijo, a no poner techo a su aprendizaje, a entenderlo, a que con esfuerzo se pueden conseguir grandes avances.

Nunca podré agradecer lo suficiente toda la ayuda, todo lo que ha conseguido y sigue día a día consiguiendo Dani, todo lo que he aprendido en todo este camino y lo que me queda por aprender. Antes no sabía como ayudar a mi hijo y ahora tengo capacidad para poder ser una de sus terapeutas!!

Por supuesto, recomiendo la terapia Lövaas a todas las familias que tengan un niño con TEA. Ellos consiguen ese “milagro” con el que sueñas cada noche pero que no se da cumplido.

La terapia Lövaas es la esperanza para nuestros niños con TEA, el camino es difícil pero al lado de los profesionales de The Lövaas Center todo puede ir a mejor. Desde aquí os animo, es una terapia intensa porque nuestros niños necesitan muchas horas de aprendizaje para conseguir grandes retos y requiere de todas nuestras energías como papas y mamas pero vale la pena.

Quiero aprovechar para mandar un gracias enorme a todos los profesionales de The Lövaas Center. Un gracias enorme a Erik y Julie, que son esas personas que aparecen en tu vida cuando más los necesitas y cuando ya no ves la salida. Gracias por confiar en Dani cuando ya nadie lo hacía.

Un gracias a todas y cada una de las terapeutas que han ayudado a mi hijo en este camino y un gracias especial a las que están ahora mismo día a día en mi casa ayudando a que siga mejorando.

Un gracias enorme a esas familias que me encontré por el camino y me ayudaron a conocer esta terapia, me abrieron las puertas de sus casas desinteresadamente y gracias a las cuales hoy estoy aquí.

Y el Gracias más grande a Dani, mi hijo, que me ha dado una lección de vida, que me ha demostrado que se puede, que por muy difícil que la vida te lo ponga se puede, él, día a día se esfuerza por ser mejor, por aprender y que por muy difícil que lo tenga lo intenta cada día sin rendirse. Dani gracias por elegirme , gracias por dejarme vivir a tu lado y disfrutar de tus logros, eres el mejor!!

Os mando un beso muy grande a todos!!!

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